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Redactado por: Rose miércoles, enero 30, 2013

Abarcar la historia del cine japonés es un tanto complicado ya que estamos hablando de más de un siglo de filmes que sufrió grandes cambios y se vio enormemente afectado en numerosas ocasiones por duros acontecimientos como fueron el gran terremoto de Japón y la Segunda Guerra Mundial con el que se perdieron gran parte de su cinematografía. Pero, con este artículo, quiero que tengáis al menos una idea general  y conozcáis un poco más de él.

El cine se ha convertido en un catalizador de ideas y visiones de un Japón que, en muchos casos, no se asemeja para nada a la realidad de dicho país, hasta las nuevas visiones de un Japón que mezclaba tradición, violencia y modernidad que se sucedieron en los 70, 80 e incluso primeros 90.

Antes meternos en la historia, veremos los distintos géneros que se han formado a lo largo de la historia del cine japonés:

*Anime: es el término que agrupa los dibujos animados de procedencia japonesa. En Japón se utiliza el término para referirse a la animación en general.

*Jidaigeki: dramas de época ambientados generalmente en el Periodo Edo. Son los filmes ambientados en el pasado histórico, por lo general en el período feudal.

*J-Horror o cine de terror: Predomina el terror psicológico y la tensión.

*Cine de culto: Comprende aquellas películas que atraen a un pequeño grupo de seguidores de filmes como Battle Royale o Suicide Club
.
*Kaiju: Películas cuyo protagonista es un monstruo, como el popular Godzilla.

*Pink films o cine pornográfico: A diferencia del cine pornográfico occidental, el cine porno japonés por lo general incluye temas sociales y es estéticamente más cuidado.

*Yakuza: Películas que tratan acerca de la mafia japonesa.

*Gendai-jeki: que son filmes sobre la vida contemporánea, presentando retratos de costumbres sociales, retratos familiares,  o comedias juveniles ambientadas en épocas actuales.

Una vez mencionados estos géneros, vamos a introducirnos en la historia.

ORIGENES
En el comienzo del cine japonés, la mayor parte de las salas de cine empleaban a benshis, personas que se dedicaban a narrar la película que se estaba viendo. Es decir, en función de la capacidad del propio benshi  para narrar la historia que se estaba viendo el público recibía una u otra historia. Este es un elemento que resulta fundamental en el desarrollo del propio lenguaje cinematográfico japonés.

Los benshi explicaban las películas con palabras y conceptos, pero también con gestos y sonidos propios de un código de comunicación no verbal muy elaborado y con muchas raíces en la cultura japonesa, lo que suponía una re-interpretación del propio mensaje que quería dar la película. El comentario del narrador o benshi era una convención derivada del teatro Kabuki.

También fueron importantes el tateyaku: héroe fuerte, impulsivo, poderoso y viril como Toshiro Mifune; el otro fue el más frágil nimaime, es decir el segundo protagonista del Kabuki, que hacía las veces de un ser dubitativo. Aunque con el tiempo estas tradiciones desaparecieron , dejaron una huella importante en el cine Japones.

El cine japonés se inició en el siglo XIX con un la exposición de varios trabajos que expusieron un grupo de pioneros, japoneses y franceses, que rodaron  las  primeras películas  en Japón en 1897 trabajando para la compañía Lumière, que se encuentran en el The National Film Center de Tokio.

Ellos fueron Francois-Constant Girel, Katsutaro Inabata, Tsunekishi Shibata y Gabriel Veyre.

De hecho, hasta no hace mucho, se había creído que los documentales habían sido rodados por Gabriel Veyre, quien llegó a Japón en Octubre de 1898. Sin embargo, diversos estudios recientes han concluido que tales cortos fueron, de hecho, rodados por otro de los cinematógrafos de Lumière, Constant Girel  entre 1873-1952, quien había llegado a Japón un año antes, concretamente el 9 de enero de 1897, acompañado de Inabato Katsutaro, el representante de Lumière en Japón. Estos documentales ofrecen una serie de escenas de las calles de Tokio y Kioto, así como aspectos de la cultura japonesa, como bailes de geishas o representaciones de teatro Kabuki.

Para algunos historiadores, Inabato Katsutaro, junto con Miki Fukusuke y Okuda Benjiro, organizaron lo que ellos  consideran como la primera exhibición de cine de pago el 15 de Febrero de 1897 en el teatro Nanchi Embujo de Osaka. Para otros críticos, el nacimiento del cine en Japón dio lugar el 25 Noviembre de 1896 en el Club Shinkou de Kobe. Para ésta proyección se utilizó un Kinetoscope (un aparato inventado por Thomas  Edison que toma fotografías en serie para registrar movimiento), que Shinji  Takahashi importa  el 11 de Noviembre de 1896.

En 1900, de los 29 documentales de no más de un minuto de duración cada uno, sobresalen  los cortos Les Ainus a Yeso I, II que sobresalen por las danzas de los miembros de los pueblos; y Acteurs Japonais: Bataille au sabre ;donde el actor finaliza su lucha con un pose típica del teatro Kabuki.

También  hubo varios cortos que censuraron debido a la falta de moral y buenas costumbres. El primer corto que se censurado fue Beikoku Joyu Fuller-jo Kocho no mai (El Baile de la Mariposa) en la prefectura de Togichi. La policía local mandó suprimir una escena del film porque la bailarina, Loie Fuller, “elevaba demasiado” su pierna en un número artístico.

Aun así, la  compañía Yoshizawa comenzó a vender los primeros proyectores cinematográficos fabricados en Japón. Éstos  cortos eran  versiones simplificadas de los patentados por Lumiere y Edison que fueron diseñados por el ingeniero en jefe de la compañía, Yoshinoko Osawa.
Asimismo, la primera película que se produjo en Japón fue Geisha no teodori en Junio de 1899 en el Teatro Meiji-za

Eran películas de muy corta duración y que trataban sobre todos temas del género Jidaigeki. Este género cinematográfico se caracterizaba por tratar temas de época, que incluían desde las primeras figuras del kabuki hasta historias de carácter cómico. Hay que comprender que estas primeras producciones se alimentaban de la tradición kabuki al tiempo que asumían y proyectaban las ideas que se desarrollaban en las primeras películas de la historia del cine  documental.

Otra idea a destacar es que los papeles femeninos eran interpretados por personajes varones denominados oyama. Al sacrificar la naturalidad y la autenticidad en la representación del cine japonés, se mantuvo atado a raíces teatrales muy antiguas, donde los hombres también desempeñaban los roles femeninos.

Finalmente, en 1903 se inaugura la primera sala permanente de cine, Denki-kan, en la capital del país, Tokio.  Este mismo año, una serie de cortos alegóricos titulada Society  Puck Motion films  se proyectaba  en el Kinki-kan. Estos cortos habían sido originalmente producidos por Toyojiro Takamatsu, una de las primeras figuras del movimiento obrero en el cine japonés, y rodados por el cinematógrafo Yoshizo Chiba.

Takamatsu usó estos cortos como iconos para expresar pensamientos de ideología socialista en los que satirizaba la deshonestidad de la sociedad contemporánea.

En 1904, la compañía Yoshizawa enviaba al frente en el continente ruso al cámara Kozaburo Fujiwara y su asistente Kumejiro Shimizu El resultado de esta primera aventura fue el documental Nichiro Senso  Katsudo Shashin estrenado en el Kinki-kan del barrio de Kanda en Tokio el 1 de mayo de 1904.

Con este estreno se desató una boomerang de producir, importar y exhibir más documentales del conflicto bélico haciéndolos taquillazos del cine Japones.

Lentamente el cine japonés se fue abriendo paso también en el mundo Occidental. La primera estrella del cine japonés fue Matsunosuke Onoe, un actor de kabuki que apareció en más de 1000 películas, sobre todo cortometrajes, entre 1909 y 1926. En 1916 se importaron por vez primera películas estadounidenses y una serie de cineastas, encabezados por Kaeriyama Norimasa. A comienzos de la década de 1920, las productoras Taikatsu y Shochiku produjeron películas como Rojo no Reikon.

El terremoto de Tokyo en 1923 destruyó los estudios cinematográficos, y paralizó la producción, lo que provocó un aumento en las importaciones de películas extranjeras. Esto  influyó significativamente  en los nuevos directores de cine, como Kenji Mizoguchi, que realizarían películas que no empleaban ya el benshi, y se basaban en temáticas más europeas.

Japón también comenzó a realizar un cine vanguardista, al estilo francés, como la película  Kurutta ippeiji del director  Teinosuke Kinugasa, en 1926.

Pese a la enorme destrucción que supuso estos trágicos hechos, han aparecido un par de películas que muestran la primera Animación Japonesa de 1917 titulada, Imokawa Mukuzo, Genkanban no maki.
Tras el gran terremoto de Tokio, la industria se recupera de una manera asombrosa.

En los Años 30 se producen más de cuatrocientas películas anuales. Se realiza la primera película sonora japonesa, la de Gosho Madamu to nyobo en 1931. El espectro de temáticas habituales tratadas continuó, pero el cine japonés apostó algo más por el realismo que el cine occidental cuando se trataba de reflejar las vidas de las clases sociales humildes. Algunos directores llevaron su estilo personal más lejos, como Kinugasa, Hiroshi Shimizu y Yasuhiro Ozu, cuyo film fue abrazó la belleza del mundo doméstico y de la gente común y corriente. También destacan en este período los films sonoros del director Kenji Mizoguchi con films como Gion no Shimai, en 1936. Además, se fundó en este momento, Toho, concretamente en 1932 por la empresa privada de ferrocarriles Hankyu Railway como Compañía de teatro Tokyo-Takarazuka.

Las grandes compañías se especializan según los géneros: la productora Sochiku y Nikkatsu en films históricos; la productora  Toho en films de carácter más modernos.

Aunque, hay que tener en cuenta que hasta 1937 todavía se produjeron películas mudas.

La década de los 50, fue un descubrimiento en el mundo occidental. Viene también motivada por el hecho de que el periodo de post-guerra no existían demasiados medios para la realización, cinematográfica y al  mismo tiempo la censura impuesta por lo aliados que se encontraban en Japón imposibilitaba la realización de muchas películas.

La productora Toho exportó muchas de sus películas a Estados Unidos y abrió la sala de cine La Brea en Los Ángeles con el fin de mostrar sus películas y poder distribuirlas.


Akira Kurosawa

Los principales festivales internacionales de cine también abrieron las puertas al cine japonés, concediendo importantes premios a películas como Rashomon  de Akira Kurosawa, a quien le fue concedido el Oscar a la mejor películas extranjera; y quien logró realmente hacerse un hueco en las salas occidentales a lo largo de su carrera impresionando a todos con films como Los siete samuráis, El mercenario o Kagemusha,  Shoei Imamura, El intendente Sansho de Kenji Mizoguchi y La puerta del infierno de Teinosuke Kinugasa, también ganaron el Oscar a la mejor película extranjera.

Son películas de época, históricas, feudales con una narrativa muy evolucionada y cercana al mundo occidental que sorprendió a todo el mundo.

La primera película en color del cine japonés fue Karumen Kyoko ni Kaeru (Carmen regresa a casa) de Keisuke Kinoshita en 1951, y producida por Nikkatsu.

Otros directores de reconocimiento internacional fueron Kenji Mizoguchi, Yasujiro Ozu, Teinosuke Kinugasa, Kon Ichikawa, Hiroshi Inagaki, Masaki Kobayashi, Tadashi Ima, que se convierten en grandes pilares en esta época para el cine japonés no sólo en este, sino en el cine occidental, y tuvieron un gran recibimiento por parte del público.

En 1958 el número de espectadores alcanzó la cifra más alta en la historia del cine japonés y en 1960 fueron producidas 547 películas batiendo récord en la historia del cine japones.

Así, la década de los 60 supondrá para los directores consagrados la continuación de su producción cinematográfica, al tiempo que una nueva generación de realizadores encaraba nuevos temas con su cine.
En 1962, se introduce el technicolor. Y en 1963, Osamu Tezuka crea AstroBoy, lo que será una punta de lanza para toda la posterior producción televisiva y convirtiéndose en la inspiración de grandes éxitos del cine japonés.

Kaneto Shindo, Susumu Hani y Shoei Imamura realizan films que muestran una  nueva realidad de la sociedad y cultura japonesa. En sus temáticas destaca  la violencia, el sexo y los nuevos comportamientos que se están generando en la sociedad.

Hiroshi Teshigahara dirige La mujer en las dunas que en 1964, que gana el premio especial del jurado en el festival de cine de Cannes.

En 1976 Nagisa Oshima escandaliza con El imperio de los sentidos basada en una historia real sobre un caso de obsesión sexual fatal, en el Japón de 1930. Debido al fuerte contenido pornográfico, la película hubo de ser terminada en Francia para poder realizarla sin censura.

Es la época también de Sonny Chiba, de la asimilación de películas de artes marciales, de la realización de películas de samuráis fantasiosos o fantásticos.

Entre 1980 y 1990 se desarrolla la época del anime. Uno de los films más influyentes fue sin lugar a dudas  Akira de Katsuhiro Otomo, escritor y dibujante del manga original y más tarde del film, obtuvo un éxito significativo en Japón y el resto del mundo. Otras bastante influyentes fueron Kagemusha y Ran de Kurosawa.

Otro  realizador de películas anime, Hayao Miyazaki realizó dos éxitos de taquilla: nacionales e internacionales: Porco Rosso en 1992 y La princesa Mononoke en 1997. Hideaki  Anno alcanzo un gran reconocimiento tras la presentación de la serie Neon Genesis Evangelion.

En 2000, la película Battle Royale de Kinji Fukasaku fue un gran éxito de taquilla, e igualmente una gran polémica y fue prohibida o censurada en varios países.


Fotograma de la película "Battle Royale" en la que se muestra a un joven
empuñando una guadaña y cubierto de sangre.

Tanto fue así, que Fukasaku se vio obligado a asistir al pre-estreno para mostrársela a los políticos y así evitar su prohibición, y tras el visionado de la misma consiguió que se estrenara pero con la clasificación no recomendada para menores de quince años debido a su elevado contenido de sangre y violencia.

Durante el año 2005 se exhibieron en Japón 731 películas, de las cuales 356 fueron japonesas y 375 extranjeras y en 2006 fue la primera vez en 21 años en la que recaudación de los productores nacionales del cine japonés superaba a los internacionales.

El 2006 fue un año especial para el mercado del cine japonés ya que significó la primera vez en 21 años en la que recaudación de los productores nacionales superaba a los internacionales.

Gracias a grandes cineastas como lo han sido Asujiro Ozu, Mikio Naruse, Kenji Mizoguchi, Akira Kurosawa, Masaki Kobayashi, Shohei Imamura, Takeshi Kitano y Takashi Miike cuya crudeza,  reflexión y realismo, así las emociones con las que han dotado sus películas y transmitido al espectador, convirtiéndolos en maestros del cine y haciendo del cine japonés, siga teniendo importancia en el resto del mundo a nivel internacional.

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  1. También hay un "estilo" de película muy famoso que es con muñecas bunraku (que son como unas marionetas de porcelana) y es bastante similar a las figuras de plastilina o silicona de aquí de occidente (Ya sabéis... Pesadilla antes de Navidad, La novia Cadáver...)

    Es bastante antiguo y un poquitín siniestro (además de que creo que no tienen diálogos hablados):

    http://www.youtube.com/watch?v=D1vRf1Nx6vM

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    1. Hola
      Muchas gracias por tu aporte,me ha resultado muy interesante y útil,pero no lo conocía como tal,a decir verdad. Lamento haberlo pasado por alto.
      Espero verte por aquí de nuevo y disculpa mi tardanza en responder ^-^

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